
(Shake It Up)
Podría decir que de 22 canciones, diez fueron de Far, su último disco. Podría decir que poca gente cantaba pero no por no conocer la lista de temas (que incluyó temas de todos los discos e inclusive lados B) sino para escucharla mejor. Podría decir que estaba acompañada solamente de cello, violín y batería aunque ella haya cantado una canción a capella, hecho un miniset de ella sola con la guitarra eléctrica y otro de ella sola al piano. Podría decir que se la notaba tímida ni bien comenzó el concierto y se paró a explicar que solamente sabía decir "Gracias" y "Perdón" ante las risas de todo un teatro porque Regina es la cantante más simpática y graciosa del planeta. Podría decir que en este recital, como en sus discos, te reís (en Musicbox donde simula un vomito) hasta que lloras (en las conmovedoras Samson y Us) y llorás hasta que te reís. Podría decir que el público no se levantó jamás del asiento, ni siquiera en Dance Anthem Of The 80's, Fidelity o en Hotel Song (las dos últimas del recital). Podría decir que te morís de ternura cuando ella dice "If I kiss you where it’s sore will you feel better, better, better", marcando la batería con su voz e invitando a hacer palmas. Podría decir la genialidad y dulzura (It was so easy and the words so sweet. You are so sweet) que cada una de sus canciones tiene. Podría decir que te emociona hasta cuando canta en ruso (Apres Moi).
Pero no lo voy a hacer.
Voy a mencionar solamente ese silencio después de Human Of The Year en el que entra un asistente a poner una silla al lado de su asiento y se escucha al público susurrar: "Se le rompió la silla". Pero nada se rompió. Regina arranca con Poor Little Rich Boy. Mientras canta, su mano izquierda toca el piano y con su mano derecha agarra un palillo y toca…una silla! Ese detalle. Son los detalles los que hacen que cada persona sea diferente y son los detalles los que hacen que Regina sea tan única y que, aunque no hayas amado a nadie completamente, aunque hayas tenido siempre un pie en la tierra, quieras amarla a ella. Quieras amarla para por fin perderte en sus sonidos y tener en tu mente todas estas palabras. Toda esta música.
Regina Spektor. Teatro Gran Rex. Miércoles 6 de octubre de 2010.
Adrián, el que ama cada uno de sus rulos





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