lunes, 14 de junio de 2010

El amor es revolucionario

- El amor me parecía uno de los temas paradigmáticos para demostrar cómo los valores que sostienen al ser humano se están cayendo a pedazos. Sabemos lo que son las relaciones amorosas hoy en día. Y los que nos comprometemos, los que somos honestos, los que amamos con todo, amamos de manera inconveniente y amamos de una manera anormal. No estoy hablando de un asesino, de un amante con un cuchillo, sino de amar de verdad a una persona, de amarla con todo. Y eso, por naturaleza, te lleva a no amar a otra persona de igual manera. La gente que está acompañada, en general, se compromete poco.
- Eso suena un poco pacato.
- Puede sonar pacato, pero somos muchos los que amamos de esa manera. Y muchas veces, cuando no estamos advertidos de que esto está muy bien, caemos en la sordidez de las relaciones del amor. Así entramos en juegos que terminan haciéndonos daño. Creo que una de las mayores resistencias que puede haber ahora es la resistencia de amar comprometidamente. Por eso me interesó detenerme en el amor. No sé cómo hablar de la política que está tan poco comprometida, porque no soy político partidario, pero si sé hablar del amor. El amor me parece un lugar ideal para hablar de todo lo que escapa a la normalidad. Porque normalidad hay una sola dentro de la cultura: todo lo demás es anormal. Entonces, habiendo una sola normalidad y diversas anormalidades, me quedo con la anormalidad. Porque con esa versión de normalidad no me siento satisfecho; me parece paupérrima, bastarda, mentirosa, sórdida…Y podría seguir adjetivando un minuto más.

Entrevista a Gabo Ferro en Inrockuptibles 2007.

viernes, 4 de junio de 2010

Marlango en Argentina (All we have is this long fall)

A las corridas llego al Centro Cultural Recoleta. No hace una semana desde que me enteré de que tocarían acá. ¡Y gratis! No hubo tiempo para prepararse psicológicamente para algo largamente esperado. ¿Cómo serían en vivo? ¿Cómo reaccionaría el público argentino? ¿Habría muchos fans escondidos? ¿Sabrían las letras?
La banda sale a escena, comienza a tocar y Leonor Watling comienza a cantar sin todavía haber llegado al centro del escenario. Con Too Many Ways (un tema con aires Radiohead en la guitarra y batería) y White Noise (Secret Sound) del disco nuevo Life In The Treehouse, comienzo a obtener algunas respuestas. El público está mudo pero atento. Alejandro Pelayo dice que no van a hablar mucho porque tienen poco tiempo y van a meter muchas canciones “como los Ramones”. Hablan con sus canciones entonces y se suceden Hold Me Tight, I Don’t Really Want To Know y Never Trust Me (jeje) antes de la canción más preciosa y conmovedora del excelente disco nuevo: Let The Sky Fall. Una canción que se te mete adentro y el movimiento, simplemente, fluye. Inevitable suspirar cuando termina el tema.
Después de Nico, Pelayo presenta “al músico argentino más emergente”. Certera afirmación si se piensa en esta suerte de reivindicación merecida que está teniendo por parte de las nuevas generaciones. Ahí está Autobuses con Estelares, Desprender del Sur con Lisandro Aristimuño y Gilda con Onda Vaga. Todos temas editados en 2009. Tiene sentido entonces que sea Fito Paéz el que de la bienvenida a Argentina a este trío que se completa con Oscar Ybarra en trompeta pero suma además a un guitarrista, bajo y batería. Hacen Pétalo de Sal como lo hiciesen en el disco en vivo de Páez.
“Después de esto voy a hacer el ridículo” dice Pelayo. El público va tomando confianza y se escucha a algunos que empiezan a pedir temas que no sonarían (Trains, Semilla Negra). Un problema técnico con la guitarra impide que hagan Play Boy Play y entonces tocan el tema más hermoso de toda su discografía: Pequeño Vals. Alejandro comienza a silbar y luego se suma el silbido de Leonor. Se siente una especie de intimidad inédita para un concierto al aire libre. Alguna vez dije que la melodía transmite nostalgia de otoños no vividos. Me alegra que hayan venido en esta estación. Solucionado el problema, suena Play Boy Play seguido de The Answer y The Long Fall.
"Es tan halagador que alguien conozca una canción nuestra" dice Alejandro y arrancan con una excelente versión de Shake The Moon, que fue uno de los puntos más altos de la noche por la intensidad que se hacía cada vez mayor y provocaba que te vayas moviendo progresivamente hasta llegar a saltar. Canción perfecta para cerrar conciertos con la energía bien arriba aunque todavía quedaban tres con nuevamente Páez de invitado. You won´t have me, Dance, Dance, Dance (con Leonor haciendo corear a los presentes) e It´s Allright.
16 canciones en poco más de una hora. Los que conocíamos a Marlango nos fuimos usando nuestra sonrisa de domingo aunque sea miércoles. Los que no los conocían seguramente volvieron a sus casas con la decisión de conocerlos más. Decisión obligatoria porque las canciones de Marlango son canciones que te abrazan fuerte, que nunca te sueltan y hacen que bailes mientras el cielo cae. Canciones que hacen que uses tu sonrisa de verano aunque sea un largo otoño. Porque todo lo que tenemos es este largo otoño. Y no está nada mal porque el otoño es la estación más linda y poética del año. Y con las canciones de Marlango, son esos otoños donde no llueve, donde hay frío pero sale un Gran Sol que te entibia y te acaricia el alma. Eso. Eso son las canciones de Marlango. Una caricia al alma.

Marlango. Festival Ciudad Emergente. Centro Cultural Recoleta. Miércoles 2 de junio de 2010.

lunes, 31 de mayo de 2010

Lo que no me mata, me hace más muerto


No hace mucho le dije a alguien que si había aprendido a vivir sin mi hermana, podría aprender a vivir sin cualquiera.
No hace mucho mi vieja le dijo a mi hermanita que nadie se muere de amor.
Qué desgracia que mi vieja y yo estábamos equivocados.
Parece que la vida sigue pero ya no es la misma vida que antes. Así que esa vida no sigue, se tiene que empezar una nueva. Porque sí, esa vida se terminó, porque sí se muere de amor. Es una muerte tan lenta que uno cree que sigue viviendo. Pero no. Uno está agonizando de amor.

Así que quería refutar las frases que odio: “Nadie se muere de amor” y “La vida sigue”. Porque sí, porque me opongo, porque soy contrera. No por nada en especial. Yo seguiré siendo un ser lleno de orgullo y prejuicio que entrará a decir una completa estupidez ante Elizabeth y luego huirá espantado de sus sentimientos dejándola perpleja. Seguiré siendo ese que la perseguiría bajo la lluvia para decirle que “he luchado en vano y ya no lo soporto más. Estos meses han sido un tormento. Le pido que termine con mi agonía. La amo”. Seguiré siendo ese. Ojalá pudiese ser otro.

lunes, 17 de mayo de 2010

Todo el peso se aligerará

Esta noche te lloraré tanto que te irás de mi. Eso es algo, eso es algo que decidí hoy.

jueves, 22 de abril de 2010

La Yoli


Cuatro años es mucho tiempo. Y es esa la cantidad exacta de años que llevo siéndole fiel. Ella se lo ganó. Una vez al mes. Quizás una vez cada dos meses. A veces trato de aguantarme pero siempre termino allí, tocándole el timbre y entregándome a sus manos.
Pero el último febrero fue diferente. Hacía más de dos meses que no lo hacía y mi desocupación se notaba en mi billetera. Ella, la otra, cobraba casi la mitad que La Yoli. Y yo lo estaba necesitando…Era más joven. Su inexperiencia se notó enseguida. Comenzó a hablar, a hacerme preguntas sobre cómo quería que lo haga. En ese momento extrañé a La Yoli porque ella no pregunta, ella hace. Ya sabe cómo. Empecé a arrepentirme de mi infidelidad mientras que ella empezaba a hacer mal lo que La Yoli hace tan bien. Terminé de arrepentirme mientras me veía en los espejos.
A comienzos de abril, lo estaba necesitando otra vez. Pero ahora tenía un trabajo. Ahora mi dedo podría volver a presionar el timbre de La Yoli. Y mi dedo lo hizo. Entré con la culpa en mi cara pero no me dijo nada. Ni un reproche. Eso sí, conciente o inconcientemente, se vengó de mi. En vez de hacerme pasar con ella, hizo que me atendiera L. L también sabe hacerlo pero no como La Yoli. Con L no quedo nunca del todo conforme. Así que tendré que esperar otro mes. Quizás dos. Pero la próxima sí. La próxima el pelo me lo vuelve a cortar La Yoli.

Adrián, el que fracasa cuando intenta romper sus estructuras

lunes, 29 de marzo de 2010

Ecos que no volverán

Yo ya sé que separarse de la especie por algo superior no es soberbia, es amor y que poder decir adiós es crecer. Yo a eso lo sé bien. Pero sé todavía mejor que nunca estuve interesado en crecer y que nunca me gustaron los adioses. Los adioses son demasiado contundentes, demasiado cerrados. Por eso yo siempre preferí los “Hasta luego”. ¿Cómo decir adiós cuando todavía no dije hola? Pero ahora ya no habrá todavías. Ahora sé lo que es perder. Siempre lo supe. Empezar a conocerse ya era empezar a perderse. Por el sólo hecho de ser irremediablemente yo, te perdí una infinidad de veces. Sólo que esta vez es para siempre.

martes, 9 de marzo de 2010

Excursiones

“Con el transcurso del tiempo, vimos menos a Teddy y a Vern hasta que, a la larga, se volvieron dos caras más en la escuela. A veces, los amigos entran y salen de la vida de uno como camareros en un bar”, decía Richard Dreyfuss hacia el final de Stand By Me.
Y sí, a veces uno (uno por no decir Adrián) camina por su barrio, se cruza con alguien y dan ganas de decirle ¿Cómo estás, chabón? ¿Cuándo fue que dejamos de ser amigos? ¿Te olvidas que yo sé de la chica que te gustó desde cuarto hasta noveno? ¿Y de aquella canción ridícula que le hiciste y que solamente conocimos nosotros? Y, sí, dan ganas, pero lo más probable es que termines diciendo “Qué hacés, no te conocí” y sigas caminando apurado porque no hay tiempo, es tarde y mañana hay que laburar temprano.
Excursiones, tercer film de Ezequiel Acuña habla de eso, de las ganas de revivir lo muerto. No es casual que Marcos (Matías Castelli) decida llamar a su ¿ex? amigo Martín (Alberto Rojas Apel) cuando se queda sin laburo. Con la excusa de volver a hacer un monólogo, entonces es que los ¿ex? amigos se reencuentran. Y el “ex” está entre signos de pregunta porque las mejores escenas son aquellas en las que Marcos se siente incómodo al ver a Martín con otro amigo, dejándolo solo y en las que se da cuenta que no tienen la misma opinión acerca de su amistad. Una de esas amistades que es más pasado que presente (esas personas que uno llama “amigo” pero nunca ve) y que si uno quiere que sea futuro tiene que dejar de echarle la culpa al tiempo y a la vida y hacerse cargo.
Esta mirada nostálgica tiñe al film de la hermosa melancolía que tenían ya Nadar Solo y Como Un Avión Estrellado pero esta vez la melancolía viene acompañada de un humor para nada habitual en una película argentina. Lo mejor es que funciona gracias a un guión sólido pero también por las construcciones de los personajes tanto principales como secundarios que son a veces tontos pero también muy queribles.
“Yo la juego así, de callado.” “Que de callado vos sos un pelotudo. Un pelotudo callado.” En Como Un Avión…ya había momentos muy graciosos pero, en la balanza, la angustia pesaba más y sus protagonistas no podían dejar de hundirse. Es significativo entonces cuando en Excursiones Marcos y Martín rechazan meterse a una pileta porque, ahora, en las historias de Acuña “No todo está tan perdido, hay un mañana”. Un mañana alegre y colorido. Bienvenido sea.

FRASE: "No vas a remediar lo que no quieras cambiar" de Como Si Fuera El Fin, tema de La Foca que cierra la película.

TEMA: La Foca-Como Si Fuera El Fin. Mención especial para este tema hermoso que cierra el film mientras vemos imágenes de Marcos y Martín que recuerdan a la intro de aquel glorioso programa que fue Amigos son los Amigos. Mucha gente, como yo, conoció a Jaime Sin Tierra por Nadar Solo, a Mi Pequeña Muerte por Como Un Avión y ahora a La Foca gracias a Excursiones. Nada más lindo que conocer cosas que te estimulen a seguir conociendo cosas.

(Excursiones sigue todos los viernes y sábados de marzo en el MALBA)

Adrián, el que la juega de callado