jueves, 7 de octubre de 2010

Regina Spektor en Argentina: Un beso en las heridas


(Shake It Up)

Podría decir que de 22 canciones, diez fueron de Far, su último disco. Podría decir que poca gente cantaba pero no por no conocer la lista de temas (que incluyó temas de todos los discos e inclusive lados B) sino para escucharla mejor. Podría decir que estaba acompañada solamente de cello, violín y batería aunque ella haya cantado una canción a capella, hecho un miniset de ella sola con la guitarra eléctrica y otro de ella sola al piano. Podría decir que se la notaba tímida ni bien comenzó el concierto y se paró a explicar que solamente sabía decir "Gracias" y "Perdón" ante las risas de todo un teatro porque Regina es la cantante más simpática y graciosa del planeta. Podría decir que en este recital, como en sus discos, te reís (en Musicbox donde simula un vomito) hasta que lloras (en las conmovedoras Samson y Us) y llorás hasta que te reís. Podría decir que el público no se levantó jamás del asiento, ni siquiera en Dance Anthem Of The 80's, Fidelity o en Hotel Song (las dos últimas del recital). Podría decir que te morís de ternura cuando ella dice "If I kiss you where it’s sore will you feel better, better, better", marcando la batería con su voz e invitando a hacer palmas. Podría decir la genialidad y dulzura (It was so easy and the words so sweet. You are so sweet) que cada una de sus canciones tiene. Podría decir que te emociona hasta cuando canta en ruso (Apres Moi).
Pero no lo voy a hacer.
Voy a mencionar solamente ese silencio después de Human Of The Year en el que entra un asistente a poner una silla al lado de su asiento y se escucha al público susurrar: "Se le rompió la silla". Pero nada se rompió. Regina arranca con Poor Little Rich Boy. Mientras canta, su mano izquierda toca el piano y con su mano derecha agarra un palillo y toca…una silla! Ese detalle. Son los detalles los que hacen que cada persona sea diferente y son los detalles los que hacen que Regina sea tan única y que, aunque no hayas amado a nadie completamente, aunque hayas tenido siempre un pie en la tierra, quieras amarla a ella. Quieras amarla para por fin perderte en sus sonidos y tener en tu mente todas estas palabras. Toda esta música.

Regina Spektor. Teatro Gran Rex. Miércoles 6 de octubre de 2010.

Adrián, el que ama cada uno de sus rulos

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Besos por celular

A la hora de terminar un mensaje de texto (o algún mail), nos encontramos con una encrucijada que es el cómo terminarlo y según la elección queda demostrado el grado de confianza que nos une a la otra persona. Si recién la conocemos podemos usar los distanciadores:
1. Nos vemos.
2. Saludos.
Pero si nos parece que es demasiado seco, le podemos agregar signos de exclamación lo que le agrega además una cierta alegría: ¡Saludos! Incluso el “¡Nos vemos!” ya parece que viene con ganas de verse pronto. Pero si nos sigue pareciendo seco, quizás estemos listos para dar el siguiente paso que es mandar besos por celular. Y ahí sí, agarrate (?) porque esto es lo que yo imagino que ninguna tiene en cuenta a la hora de escribir. Digo ningunA porque los chabones nos arreglamos con un “abrazo” (aunque después no nos abrazemos). Pero es más que nada característica de ellas el despedirse con besos que nosotros interpretamos así. Basta de nosotros, que nosotros soy solamente yo, Adrián, pero ojalá que los demás también piensen así:
1.Besito: Es una acercada de labios muy cerrados a la cara y dura menos que la nada.
2.Beso: Es el beso más común de todos, el que se da cuando se saluda al entrar a algún lado. Ese que a veces puede rozar una mejilla o perderse en el aire. Pero ojo que si le agregás un “!” ya viene siendo un “Beso!” y ya equivale a…
3.Besote (o Beso grande): Es un beso de labios no tan cerrados y dura bastante. Es dado con fuerza. Por supuesto que esa fuerza aumenta con un “!”.
Claro que también se pueden multiplicar por besitoS, besoS y besoteS y ninguna es conciente que te manda algo que luego es difícil que te de en la realidad porque te puede dar un besote pero no más de uno. Tarde o temprano, te los tendrían que dar o dejar de ser tan sueltas de palabra (?). Hablando de besos, no hay como el de Sarah Michelle Gellar y Selma Blair. Ese hace que aunque sea invierno, no necesites campera.

Las Trémulas Canciones


Hace unos días escuché Lucky de Cabeza de Radio como veinte veces porque era la única canción que tenía en el celular. Cuando iba a laburar, con buen humor porque llegaba con tiempo y porque me había levantado positivo, la canción me parecía alegre, (bueno, tan alegre como puede ser Radiohead): “It's gonna be a glorious day”. Pero a la tarde cuando me volvía, al ver que no había sido el día glorioso que yo quería, sentía que la misma canción que a la mañana era alegre, ahora era triste, pero más que nada, irónica como un: “Ja, iluso, pensabas que de verdad iba a ser un día glorioso”.
Me quedé pensando en lo importante que sería poder cambiarle el significado a las canciones pero según nos convenga, poder convertir en alegría aquella canción que nos lastima, como lo hace Richard Cheese con Creep, y en que importante es no evitar las canciones que hacen mal. Alguien me dijo no hace demasiado “Ponés canciones tristes para sentirte mejor” y yo le dije “Pongo canciones tristes para sentirme peor”. Pero después de hacerle frente a lo que nos hace mal, después de estar sobreexpuesto a la tristeza, llega el momento en que uno se deja de sentirse un habitante de esas canciones lastimosas.
Por suerte, las canciones nos pegan distinto según vamos “acostumbrándonos a vivir” y uno pasa de ser un preadolescente que se reía “de tu tonta canción de amor” a intentar a escribirlas. Eso está bueno, mirar con otros ojos, pero sobretodo escuchar con otros oídos. Así es como esa canción de Gabriel que no me decía nada hace unos cuantos años atrás, hoy simplemente describe mi actualidad. Esta actualidad de no estar en otra canción, como dice una de las que más canté este año, pero al menos no estar en las canciones que hacen mal. No tengo tiempo ahora de eso, quiero estar en otra canción. Alegre. Armoniosa. Donde no sea sólo yo el que canta.
Y ahí si poder decir que no tengo tiempo ahora de eso. Estoy en otra canción.
Se acabó.

Adrián, el que siente que su suerte podría cambiar

lunes, 6 de septiembre de 2010

A sufrir, ser lastimado

Alguien alguna vez me dijo “Vos tenés un House dentro”. Nunca supe si eso era bueno o malo. Quizás no sea ni una cosa ni la otra, simplemente sea y que sea lo que sea (?) pero nunca me sentí tan reflejado como en ese capítulo en el que House le dice a Franka Potente:

"Lamento haberte alejado es lo que hago cuando tengo miedo".

Pero como me dijo otra persona “Lo que siento es lo que soy” y alejarse de los sentimientos es entonces escaparse de uno mismo y de nada sirve escaparse de uno mismo. Además, nadie corre tan rápido como Franka Potente. Justo de ella no te ibas a escapar, Gregory.

Adrián, el que sabe que imponer distancia no disminuye el miedo

lunes, 14 de junio de 2010

El amor es revolucionario

- El amor me parecía uno de los temas paradigmáticos para demostrar cómo los valores que sostienen al ser humano se están cayendo a pedazos. Sabemos lo que son las relaciones amorosas hoy en día. Y los que nos comprometemos, los que somos honestos, los que amamos con todo, amamos de manera inconveniente y amamos de una manera anormal. No estoy hablando de un asesino, de un amante con un cuchillo, sino de amar de verdad a una persona, de amarla con todo. Y eso, por naturaleza, te lleva a no amar a otra persona de igual manera. La gente que está acompañada, en general, se compromete poco.
- Eso suena un poco pacato.
- Puede sonar pacato, pero somos muchos los que amamos de esa manera. Y muchas veces, cuando no estamos advertidos de que esto está muy bien, caemos en la sordidez de las relaciones del amor. Así entramos en juegos que terminan haciéndonos daño. Creo que una de las mayores resistencias que puede haber ahora es la resistencia de amar comprometidamente. Por eso me interesó detenerme en el amor. No sé cómo hablar de la política que está tan poco comprometida, porque no soy político partidario, pero si sé hablar del amor. El amor me parece un lugar ideal para hablar de todo lo que escapa a la normalidad. Porque normalidad hay una sola dentro de la cultura: todo lo demás es anormal. Entonces, habiendo una sola normalidad y diversas anormalidades, me quedo con la anormalidad. Porque con esa versión de normalidad no me siento satisfecho; me parece paupérrima, bastarda, mentirosa, sórdida…Y podría seguir adjetivando un minuto más.

Entrevista a Gabo Ferro en Inrockuptibles 2007.

viernes, 4 de junio de 2010

Marlango en Argentina (All we have is this long fall)

A las corridas llego al Centro Cultural Recoleta. No hace una semana desde que me enteré de que tocarían acá. ¡Y gratis! No hubo tiempo para prepararse psicológicamente para algo largamente esperado. ¿Cómo serían en vivo? ¿Cómo reaccionaría el público argentino? ¿Habría muchos fans escondidos? ¿Sabrían las letras?
La banda sale a escena, comienza a tocar y Leonor Watling comienza a cantar sin todavía haber llegado al centro del escenario. Con Too Many Ways (un tema con aires Radiohead en la guitarra y batería) y White Noise (Secret Sound) del disco nuevo Life In The Treehouse, comienzo a obtener algunas respuestas. El público está mudo pero atento. Alejandro Pelayo dice que no van a hablar mucho porque tienen poco tiempo y van a meter muchas canciones “como los Ramones”. Hablan con sus canciones entonces y se suceden Hold Me Tight, I Don’t Really Want To Know y Never Trust Me (jeje) antes de la canción más preciosa y conmovedora del excelente disco nuevo: Let The Sky Fall. Una canción que se te mete adentro y el movimiento, simplemente, fluye. Inevitable suspirar cuando termina el tema.
Después de Nico, Pelayo presenta “al músico argentino más emergente”. Certera afirmación si se piensa en esta suerte de reivindicación merecida que está teniendo por parte de las nuevas generaciones. Ahí está Autobuses con Estelares, Desprender del Sur con Lisandro Aristimuño y Gilda con Onda Vaga. Todos temas editados en 2009. Tiene sentido entonces que sea Fito Paéz el que de la bienvenida a Argentina a este trío que se completa con Oscar Ybarra en trompeta pero suma además a un guitarrista, bajo y batería. Hacen Pétalo de Sal como lo hiciesen en el disco en vivo de Páez.
“Después de esto voy a hacer el ridículo” dice Pelayo. El público va tomando confianza y se escucha a algunos que empiezan a pedir temas que no sonarían (Trains, Semilla Negra). Un problema técnico con la guitarra impide que hagan Play Boy Play y entonces tocan el tema más hermoso de toda su discografía: Pequeño Vals. Alejandro comienza a silbar y luego se suma el silbido de Leonor. Se siente una especie de intimidad inédita para un concierto al aire libre. Alguna vez dije que la melodía transmite nostalgia de otoños no vividos. Me alegra que hayan venido en esta estación. Solucionado el problema, suena Play Boy Play seguido de The Answer y The Long Fall.
"Es tan halagador que alguien conozca una canción nuestra" dice Alejandro y arrancan con una excelente versión de Shake The Moon, que fue uno de los puntos más altos de la noche por la intensidad que se hacía cada vez mayor y provocaba que te vayas moviendo progresivamente hasta llegar a saltar. Canción perfecta para cerrar conciertos con la energía bien arriba aunque todavía quedaban tres con nuevamente Páez de invitado. You won´t have me, Dance, Dance, Dance (con Leonor haciendo corear a los presentes) e It´s Allright.
16 canciones en poco más de una hora. Los que conocíamos a Marlango nos fuimos usando nuestra sonrisa de domingo aunque sea miércoles. Los que no los conocían seguramente volvieron a sus casas con la decisión de conocerlos más. Decisión obligatoria porque las canciones de Marlango son canciones que te abrazan fuerte, que nunca te sueltan y hacen que bailes mientras el cielo cae. Canciones que hacen que uses tu sonrisa de verano aunque sea un largo otoño. Porque todo lo que tenemos es este largo otoño. Y no está nada mal porque el otoño es la estación más linda y poética del año. Y con las canciones de Marlango, son esos otoños donde no llueve, donde hay frío pero sale un Gran Sol que te entibia y te acaricia el alma. Eso. Eso son las canciones de Marlango. Una caricia al alma.

Marlango. Festival Ciudad Emergente. Centro Cultural Recoleta. Miércoles 2 de junio de 2010.

lunes, 31 de mayo de 2010

Lo que no me mata, me hace más muerto


No hace mucho le dije a alguien que si había aprendido a vivir sin mi hermana, podría aprender a vivir sin cualquiera.
No hace mucho mi vieja le dijo a mi hermanita que nadie se muere de amor.
Qué desgracia que mi vieja y yo estábamos equivocados.
Parece que la vida sigue pero ya no es la misma vida que antes. Así que esa vida no sigue, se tiene que empezar una nueva. Porque sí, esa vida se terminó, porque sí se muere de amor. Es una muerte tan lenta que uno cree que sigue viviendo. Pero no. Uno está agonizando de amor.

Así que quería refutar las frases que odio: “Nadie se muere de amor” y “La vida sigue”. Porque sí, porque me opongo, porque soy contrera. No por nada en especial. Yo seguiré siendo un ser lleno de orgullo y prejuicio que entrará a decir una completa estupidez ante Elizabeth y luego huirá espantado de sus sentimientos dejándola perpleja. Seguiré siendo ese que la perseguiría bajo la lluvia para decirle que “he luchado en vano y ya no lo soporto más. Estos meses han sido un tormento. Le pido que termine con mi agonía. La amo”. Seguiré siendo ese. Ojalá pudiese ser otro.