martes, 24 de mayo de 2011

Llama y bailaré contigo



(Tengo esto escrito en la cabeza desde diciembre cuando estaba lleno de esperanza y navidad)

Los Martín Fierro me chupan un huevo a no ser que yo haga ganado pero me dan la excusa para hablar del programa que llevó lo mejor del teatro a la televisión:

- Javier Daulte: No sólo escribió esos guiones de frases perfectas sino que apareció haciendo de él mismo mientras dirigía a Male (Celeste Cid) en una de sus obras más lindas (¿Estás ahí?) y el autor besó en la frente a su propio personaje.
- Aparecieron en tv el enorme Osmar Núñez, la hermosa Pilar Gamboa (¡esos rulos!) y el gran Héctor Díaz que en una escena inolvidable le agarra la mano a Virgi (Griselda Siciliani) y le dice: “Aunque vos no me quieras, yo no te la quiero soltar por nada del mundo. Vas a tener que soltarme vos. Es tu decisión”.
- Fernán Mirás a años luz de Tanguito.
- Daniel Hendler a años luz de Walter.
- Gloria Carrá a años luz de Evelyn. Merecía su lugar en los afiches. Nunca alguien tan conchuda fue a la vez tan querible.
- Ver a Celeste Cid a los besos con Martina Guzmán, Leonora Balcarce y Julieta Díaz hizo que no haga frío en invierno pero sirvió también para naturalizar un poco la sexualidad en la tv argentina. No sé si antes se había un visto un trío en convivencia o momentos tan tiernos entre lesbianas. “Quería verte un poquito más. No sabés cómo me subiría a ese micro con vos. ¿Y te puedo acompañar hasta Retiro por lo menos? Por favor. Aunque sea estamos…estoy…con vos un rato...más”.

Pero sobretodo dejó un final lleno de metáforas. El tío muerto se aparece en un sueño presentándoles una caja en la que está el futuro. La caja está vacía y hay que llenarla. Hay que llenarla después de demoler esa casa en la que estaba todo el pasado. Metáforas autoconcientes evidenciadas en el último diálogo:
Virgi: Es que a veces uno no llora porque esté triste nada más sino porque te viene como algo acá que…que se te caen las lágrimas. Por eso.
Susi: Sobretodo cuando lo bueno está tan cerca.
Male: ¿Qué estás hablando en metáfora, Susi? ¿Desde cuándo? Te queda horrible y te sale mal.
Susi: ¿Qué metáfora? ¡Qué metáfora!
Entonces, en un final único e irrepetible, la metáfora y la literalidad son lo mismo porque si el pasado es una casa demolida a llantos, el futuro es una caja a llenar inmediatamente con baile y amor. Mucho amor porque nada es más feliz que cantar y bailar con quien amás. Mucho amor porque, a pesar de los dolores y de ausencias que nos acompañarán para siempre, nada es más lindo que transformar en alegría las canciones que hacen mal. ¿El amor terminó y rompió tu corazón? ¡El amor comenzó y tocó mi corazón! MUCHO amor porque el verdadero amor espera en la vereda de enfrente.

FRASE: “¿Viste esos que dicen que para todo siempre hay una primera vez? Bueno, también hay una última” Hugo Arana en Para Vestir Santos.

TEMA: Paisaje. El tema triste que alguna vez Gilda hizo bailable pero aún así no pudo sacarle la tristeza fue el momento más “WTF” del programa. Si bien hubo antes un musical, con Mi Enfermedad, parecía casi un sueño. En cambio este irrumpía en la realidad, en un funeral y tras un monólogo hermosísimo de Virgi llenó de emoción la pantalla con esos versos tan lindos que dicen: “No se piensa en el verano cuando cae la nieve. Deja que pase un momento y volveremos a querernos”.

Adrián, el que por lo menos te acompañó a Retiro (Retiro Terminal)

martes, 4 de enero de 2011

Porque yo te amo

(Dedicado al verdadero amor eterno: “Este amor nació con el deber de perdurar. Este amor más grande que el deseo de vivir”)

No conocí al tipo que se acaba de morir. Parece que pocos realmente lo conocieron. Pero algo me impulsa a querer despedirlo a pesar de que nunca fui a un funeral. Siento la necesidad de estar con mi madre que sí va a decirle adiós en Banfield. Pero no puedo. No puedo decirle a ella que no, así que agarro mi guitarra y parto hacia Barracas. Porque una muchacha y una guitarra para poder cantar, esas son cosas que en esta vida nunca me han de faltar. Él lo dijo antes de que Drexler dijese lo de Mi guitarra y vos (z).
Mientras viajo con el 51 por la avenida Irigoyen voy mirando las veredas llenas de gente que lo espera con flores y empiezo a pensar sino nos cruzaremos, sino podré yo también despedirlo. Justo en el momento en el que el colectivo se está desviando de su recorrido habitual y en el que supongo que no lo despediré, el coche fúnebre pasa por al lado de mi ventana. Entonces, toda la gente que está en la vereda, la del colectivo y yo aplaudimos. Me pongo a llorar.
¿Por qué lloro si no conocí a ese tipo? Supongo que lloro porque todo es tan frágil, tan vulnerable, y esa voz estuvo en mi oído desde que tengo memoria. Cada lágrima no sólo despide al tipo que compuso uno de los primeros rocks en castellano y que versionó a Dylan, The Beatles, Chuck Berry, Little Richard, The Animals y The Kinks sino al que musicalizó muchos de los recuerdos más lindos y simples de mi infancia. Una noche en Santa Teresita en la que escuchábamos de colados su show aunque yo estaba casi dormido en brazos de mi madre…Mi madre, con la que mirábamos todas sus películas en las tardes de domingo: Esa en la que se peleaba en calzoncillos, esa en la que se quedaba ciego, en la que lloraba la muerte de la capitana y todas en las que era el alma de la fiesta. En cada lágrima se iba también el recuerdo de que en imitarlo para mi madre quizás esté el origen de mi vocación y de aquella vez que comencé un monólogo con 3.000 tambores. Sobretodo lloro porque todos esos mediodías, esos momentos simples de niñez, todo mi pasado nunca lo voy a recuperar y gran parte de todo eso se va en ese coche que va para el sur. Mientras yo viajo para el Norte a intentar un futuro brillante con ella. Metafórico y literal a la vez.
Hoy, un año después, lloro porque el pasado ya se fue pero el futuro nunca llegó.

“No sé si tendrás quien te espere o que desespere como lo hice yo”.

Adrián, el que la contemplaba en su adorable juventud

Lost: Año Nuevo, Vida Vieja


No sé por qué mi necesidad de hacer balances de todo en cada año que termina. ¿Toda la gente lo hace o sólo yo? La necesidad de elegir las películas, los discos, pero sobretodo las cosas personales que quedan en la memoria del 2010, el peor año de mi vida, que se puede resumir en una palabra: Lost. Fue el año de la perdida de esa gran serie y de perder muchas cosas (vínculos familiares, Elizabeths Bennets (ojalá hubiese más de una…), esperanzas, shows de Paul…). Fue el año en que fui tras la verdad. “La verdad siempre es mejor que la incertidumbre” o algo así decía un personaje de una de las obras más impactantes que vi (¡Y que vuelve!). Pero a veces la verdad te deja con más incertidumbre que antes o las respuestas son pocas y no contestan a todos los interrogantes. Si el 2010 fuese una historia, sería como Lost también. Arranca con todo, prometiendo resolver todo en la última temporada pero después todo es una mierda porque hay un montón de perdidas y sobre el final, parece que todo va a remontar, que el 2010 fue una cadorcha pero va a terminar con un final súper feliz y resolverás interrogantes. Pero no. No hay finales felices y casi que termina con el mismo plano del protagonista tirado abriendo los ojos…Termina casi como empezó y “no está mal que terminen las Historias, mientras haya Historias que contar”. Pero hubo unos pocos capítulos felices en esta temporada tan trucha:
- Dolores O’Riordan, Leonor Watling y Regina Spektor: Todos mis amores platónicos vinieron en persona a rescatarme del (des) amor real. ¡El amor no existe! Pero también vino Norah y yo no le di bola porque ya sabía lo que me iba a decir (?). También me ayudaron los segundos discos de Tan Biónica, She & Him, Onda Vaga (Kónex allá vamos), Vampire Weekend y MGMT. Además de The Suburbs, High Violet, Familial y Creo que te amo. Y no me voy a olvidar de Julieta y Gaby.
- Esa hermosa tarde en un cementerio en la que supimos que todo fue tan real.
- Mi viaje (literal y místico a la vez) con lluvia de pasto incluida.

“Todos debemos un día mirar para adentro. Llevo más de dos intentos y no me puedo curar…No me puedo curar”.

Adrián, el que se despide de todo, todo lo que le hizo M.A.L. porque no quiere caer y no quería caer, quiere seguir arriba… ¡Para bailar!

jueves, 7 de octubre de 2010

Regina Spektor en Argentina: Un beso en las heridas


(Shake It Up)

Podría decir que de 22 canciones, diez fueron de Far, su último disco. Podría decir que poca gente cantaba pero no por no conocer la lista de temas (que incluyó temas de todos los discos e inclusive lados B) sino para escucharla mejor. Podría decir que estaba acompañada solamente de cello, violín y batería aunque ella haya cantado una canción a capella, hecho un miniset de ella sola con la guitarra eléctrica y otro de ella sola al piano. Podría decir que se la notaba tímida ni bien comenzó el concierto y se paró a explicar que solamente sabía decir "Gracias" y "Perdón" ante las risas de todo un teatro porque Regina es la cantante más simpática y graciosa del planeta. Podría decir que en este recital, como en sus discos, te reís (en Musicbox donde simula un vomito) hasta que lloras (en las conmovedoras Samson y Us) y llorás hasta que te reís. Podría decir que el público no se levantó jamás del asiento, ni siquiera en Dance Anthem Of The 80's, Fidelity o en Hotel Song (las dos últimas del recital). Podría decir que te morís de ternura cuando ella dice "If I kiss you where it’s sore will you feel better, better, better", marcando la batería con su voz e invitando a hacer palmas. Podría decir la genialidad y dulzura (It was so easy and the words so sweet. You are so sweet) que cada una de sus canciones tiene. Podría decir que te emociona hasta cuando canta en ruso (Apres Moi).
Pero no lo voy a hacer.
Voy a mencionar solamente ese silencio después de Human Of The Year en el que entra un asistente a poner una silla al lado de su asiento y se escucha al público susurrar: "Se le rompió la silla". Pero nada se rompió. Regina arranca con Poor Little Rich Boy. Mientras canta, su mano izquierda toca el piano y con su mano derecha agarra un palillo y toca…una silla! Ese detalle. Son los detalles los que hacen que cada persona sea diferente y son los detalles los que hacen que Regina sea tan única y que, aunque no hayas amado a nadie completamente, aunque hayas tenido siempre un pie en la tierra, quieras amarla a ella. Quieras amarla para por fin perderte en sus sonidos y tener en tu mente todas estas palabras. Toda esta música.

Regina Spektor. Teatro Gran Rex. Miércoles 6 de octubre de 2010.

Adrián, el que ama cada uno de sus rulos

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Besos por celular

A la hora de terminar un mensaje de texto (o algún mail), nos encontramos con una encrucijada que es el cómo terminarlo y según la elección queda demostrado el grado de confianza que nos une a la otra persona. Si recién la conocemos podemos usar los distanciadores:
1. Nos vemos.
2. Saludos.
Pero si nos parece que es demasiado seco, le podemos agregar signos de exclamación lo que le agrega además una cierta alegría: ¡Saludos! Incluso el “¡Nos vemos!” ya parece que viene con ganas de verse pronto. Pero si nos sigue pareciendo seco, quizás estemos listos para dar el siguiente paso que es mandar besos por celular. Y ahí sí, agarrate (?) porque esto es lo que yo imagino que ninguna tiene en cuenta a la hora de escribir. Digo ningunA porque los chabones nos arreglamos con un “abrazo” (aunque después no nos abrazemos). Pero es más que nada característica de ellas el despedirse con besos que nosotros interpretamos así. Basta de nosotros, que nosotros soy solamente yo, Adrián, pero ojalá que los demás también piensen así:
1.Besito: Es una acercada de labios muy cerrados a la cara y dura menos que la nada.
2.Beso: Es el beso más común de todos, el que se da cuando se saluda al entrar a algún lado. Ese que a veces puede rozar una mejilla o perderse en el aire. Pero ojo que si le agregás un “!” ya viene siendo un “Beso!” y ya equivale a…
3.Besote (o Beso grande): Es un beso de labios no tan cerrados y dura bastante. Es dado con fuerza. Por supuesto que esa fuerza aumenta con un “!”.
Claro que también se pueden multiplicar por besitoS, besoS y besoteS y ninguna es conciente que te manda algo que luego es difícil que te de en la realidad porque te puede dar un besote pero no más de uno. Tarde o temprano, te los tendrían que dar o dejar de ser tan sueltas de palabra (?). Hablando de besos, no hay como el de Sarah Michelle Gellar y Selma Blair. Ese hace que aunque sea invierno, no necesites campera.

Las Trémulas Canciones


Hace unos días escuché Lucky de Cabeza de Radio como veinte veces porque era la única canción que tenía en el celular. Cuando iba a laburar, con buen humor porque llegaba con tiempo y porque me había levantado positivo, la canción me parecía alegre, (bueno, tan alegre como puede ser Radiohead): “It's gonna be a glorious day”. Pero a la tarde cuando me volvía, al ver que no había sido el día glorioso que yo quería, sentía que la misma canción que a la mañana era alegre, ahora era triste, pero más que nada, irónica como un: “Ja, iluso, pensabas que de verdad iba a ser un día glorioso”.
Me quedé pensando en lo importante que sería poder cambiarle el significado a las canciones pero según nos convenga, poder convertir en alegría aquella canción que nos lastima, como lo hace Richard Cheese con Creep, y en que importante es no evitar las canciones que hacen mal. Alguien me dijo no hace demasiado “Ponés canciones tristes para sentirte mejor” y yo le dije “Pongo canciones tristes para sentirme peor”. Pero después de hacerle frente a lo que nos hace mal, después de estar sobreexpuesto a la tristeza, llega el momento en que uno se deja de sentirse un habitante de esas canciones lastimosas.
Por suerte, las canciones nos pegan distinto según vamos “acostumbrándonos a vivir” y uno pasa de ser un preadolescente que se reía “de tu tonta canción de amor” a intentar a escribirlas. Eso está bueno, mirar con otros ojos, pero sobretodo escuchar con otros oídos. Así es como esa canción de Gabriel que no me decía nada hace unos cuantos años atrás, hoy simplemente describe mi actualidad. Esta actualidad de no estar en otra canción, como dice una de las que más canté este año, pero al menos no estar en las canciones que hacen mal. No tengo tiempo ahora de eso, quiero estar en otra canción. Alegre. Armoniosa. Donde no sea sólo yo el que canta.
Y ahí si poder decir que no tengo tiempo ahora de eso. Estoy en otra canción.
Se acabó.

Adrián, el que siente que su suerte podría cambiar

lunes, 6 de septiembre de 2010

A sufrir, ser lastimado

Alguien alguna vez me dijo “Vos tenés un House dentro”. Nunca supe si eso era bueno o malo. Quizás no sea ni una cosa ni la otra, simplemente sea y que sea lo que sea (?) pero nunca me sentí tan reflejado como en ese capítulo en el que House le dice a Franka Potente:

"Lamento haberte alejado es lo que hago cuando tengo miedo".

Pero como me dijo otra persona “Lo que siento es lo que soy” y alejarse de los sentimientos es entonces escaparse de uno mismo y de nada sirve escaparse de uno mismo. Además, nadie corre tan rápido como Franka Potente. Justo de ella no te ibas a escapar, Gregory.

Adrián, el que sabe que imponer distancia no disminuye el miedo